EL MÉTODO KOMINSKY O EL PLACER DE CONVERSAR

Porque la vida es tan absurda que hay que tomarla en serio. Porque nuestra existencia es un completo misterio al que es necesario acercarse con sumo sigilo, con respeto, con devoción…y al mismo tiempo observarla desde una atalaya osada y divertida.

La vida, la muerte, los sentimientos, la familia, la amistad…somos seres globales y a su vez únicos…nuestra existencia es la suma de muchas vivencias y experiencias, de interminables charlas y encuentros o desencuentros.

El paso del tiempo lo vivimos con nostalgia y surge en nuestro corazón un ansia universal…el recuerdo. ¿Necesitamos recordar para encarar el futuro? ¿Somos pasado y futuro a la vez?

En la vida recorremos el camino de la trascendencia y buscamos respuestas, posibles fundamentos en los que vernos reflejados.

Pocas veces las confesiones y los cócteles de dos amigos en su edad de oro superan toda expectativa.

El Método Kominsky (Netflix) ahonda en la amistad de dos hombres entrados en años: Sandy Kominsky y Norman Newlander. Más allá de la trama y sus detalles, la serie utiliza el humor negro y una brillante narrativa para ahondar en la psicología de sus personajes.

Desde el inicio contemplas esta ficción como el mejor de nuestros reflejos reales y personales para reflexionar sobre la vida misma, el dolor y la alegría como parte intrínseca, la complejidad de los sentimientos que nos ofrece escenas memorables cargadas de nostalgia y empatía.

El Método Kominsky es una serie reflexiva e inteligente, y sin embargo entretenida y fácil de ver.

El placer de conversar, de entretejer un sinfín de palabras para reconfortarnos y escuchar a los demás se convierte quizás en el sentido más profundo de esta serie.

Autenticidad y credibilidad. Grandes actores que transmiten su poder interpretativo con un elenco de alto nivel.

Martinis o Jack Daniel’s con soda compartiendo confidencias y anécdotas como lecciones de vida. Una verdadera clase magistral donde sus diálogos reflexivos te descolocan con una sonrisa, los sueños del pasado y el realismo del presente con un brindis por la vida…el mejor de los regalos.

Michael Douglas y Alan Arkin se debaten en una maravillosa oda lírica conversando de la vida, de sus miserias y proezas con pasión, con esperanza, con humor. El optimismo y la amargura se abrazan para conseguir un sentimiento de amabilidad y paz con el mundo que les ha tocado vivir.

Comedia imprescindible con muchas emociones directas al corazón…brillante y genial.

Acabo con un sencillo y profundo poema de Alfonsina Storni. Sus palabras y sentido son un homenaje al azar y a los indescifrables vericuetos de la vida, que caprichosa muchas veces nos maravilla a cada instante.

Andas por esos mundos como yo y nos hemos de encontrar…por los mismos caminos echaremos a andar…

Quizás todos los buenos guiones de Hollywood sean poesías atemporales en los que vernos reflejados, incluso más allá de lo trascendente a la vida.

Gracias al Método Kominsky por su amable mirada.

UN DIA

Andas por esos mundos como yo, no me digas que no existes: existes, nos hemos de encontrar.

No nos conoceremos, disfrazados y torpes

por los mismos caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno del otro

sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.

¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?

Diremos, el camino volvendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día.

Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.

Y ahora me pregunto…¿Cuando ocurra, si ocurre,

sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?

ALFONSINA STORNI

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